22 de noviembre — Lyndon LaRouche emitió hoy su advertencia más enérgica hasta la fecha sobre el peligro de un asesinato, de autoría británica, del presidente electo Barack Obama. En el 45 aniversario del asesinato del presidente John F. Kennedy, que dirigieron los británicos, LaRouche advirtió que el mayor peligro de un asesinato del Presidente electo sería antes de su toma de posesión el 20 de enero de 2009, mientras George W. Bush todavía es presidente y mientras Dick Cheney todavía está en funciones como su vicepresidente.

“Lo más peligroso y devastador que podría ocurrirle a Estados Unidos y, por extensión, al mundo entero, es que asesinen a Barack Obama mientras George Bush todavía ocupe la Casa Blanca. Esto quiere decir que el período entre hoy y el 20 de enero de 2009, cuando Barack Obama tomará protesta como el 44º Presidente de Estados Unidos, es el de mayor peligro”, afirmó LaRouche.

“La oportunidad para crear la clase de emergencia nacional de la que nunca se recuperaría la democracia estadounidense, es demasiado irresistible como para que los británicos la pasen por alto”, enfatizó LaRouche. “Véase la desintegración financiera planetaria que ha estado avanzando desde julio de 2007, precisamente como lo advertí por internet en mi videoconferencia del 25 de julio de 2007. El sistema liberal angloholandés de la globalización, el libre comercio y la especulación desenfrenada está muerto. En las condiciones actuales, lo que la oligarquía financiera británica teme más que cualquier cosa, es un renacimiento de las políticas que se vieron por última vez durante la presidencia de Franklin Delano Roosevelt en Estados Unidos. Su odio a Roosevelt es casi tan grande como su odio a Abraham Lincoln. Y los británicos, como lo demuestran incluso los registros oficiales, asesinaron al presidente Lincoln”.

LaRouche explicó: “Se había reelegido a Lincoln por un segundo período como presidente, y los británicos estaban horrorizados ante la perspectiva de lo que haría. La Confederación, patrocinada por los británicos, estaba derrotada, y ellos odiaban todo lo que Lincoln representaba, y todo lo que Lincoln ahora estaba en posición de hacer con un Estados Unidos industrialmente desarrollado, listo a convertirse en una república continental con la terminación del Ferrocarril Transcontinental”.

Desde los primeros días de nuestra república, explicó LaRouche, “los británicos han asesinado a líderes republicanos estadounidenses, empezando con el asesinato del ex secretario del Tesoro Alexander Hamilton a manos del agente traidor de la Compañía de las Indias Orientales británica Aaron Burr, y siguiendo con el asesinato del presidente Lincoln, el presidente William McKinley y el presidente John F. Kennedy, hace exactamente 45 años.

“Los británicos saben que el asesinato del presidente electo Obama, mientras George Bush todavía esté en el poder, desgarraría a Estados Unidos y sentaría las bases para el tipo de atrancamiento del sistema que significaría el fin de nuestra república constitucional, después de más de 200 años. Lo que ocurrió con Bush y Cheney después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra la Ciudad de Nueva York y el Pentágono, es una probadita del tipo de represión que Cheney y su títere George W. Bush impondrían, de arriba abajo , en las condiciones de caos que desataría el asesinato del Presidente electo”, explicó LaRouche.

“Considero que la primerísima prioridad de seguridad nacional es prevenir esta traición británica. Si se lleva acabo algo como un atentado contra la vida del Presidente electo, como han estado promoviéndolo los medios de comunicación británicos desde el día de la elección presidencial, el mundo entero sabrá la dirección desde la cual se fraguó la intriga”, concluyó.

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